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 Me encontraré contigo

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luzoasis

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MensajeTema: Me encontraré contigo   Vie Abr 05, 2013 1:46 pm

¡Hola! Bueno, esta historia no es mía, es de una amiga llamada Laura que bueno, no es mucho de escribir y de foros, pero me dio permiso para poner su historia aquí y luego decirle vuestras opiniones. No es muy larga, y debo prevenir que contiene escenas no sé, quizás para +18. Si sois atrevidos eso ya es otro tema jaajaja Aquí va el primer capítulo (mira que aviso eh! +18 )

Capitulo 1

La locura del amor.

Es un viernes por la noche, una noche de luna llena, a las once menos diez. Me dirijo a casa de mi novio Alex, escuchando mi canción favorita con el iPod. Llegué a su portal, entré y me quedé un rato en la puerta, no sabía si tocar o dar vuelta, nerviosa fui a tocar el timbre pero de pronto se abrió la puerta, ahí estaba él, alto, rubio, con sus increíbles ojos azul mar y su cuerpo de deportista, su piel bronceada. Antes de que pudiera decir nada, se dirigió a mí me agarró y me dijo:
—Deja de hacer el tonto, llegaste hace diez minutos, te vi entrar desde mi ventana, porque te estaba esperando, y a propósito llegas veinte minutos tarde — Riéndose, entró dentro de la casa dejándome fuera, con la puerta abierta, pero al llegar a las escaleras que estaban a unos pocos pasos me volvió a mirar y dijo — ¿Vas a pasar o vas a hacer que valla yo, te coja en brazos, y te pase?
Sonreí con la cabeza cabizbaja y cuando volví a echar la vista al frente, miré a Alex caminando hacia mí, y pensé que lo que dijo era verdad, así que pasé pensando, ya no hay marcha atrás. Cuando llegué a junto de él me miró detenidamente, y me preguntó, porque tenía esa carita. No pude contestarle, pero él bien sabía lo que me pasaba. Me quedé sentada en las escaleras mientras que se dirigía a la cocina, y desde allí me gritó:
— ¡Vete subiendo, yo subo ahora, dame cinco minutos!
Me levanté y colocándome la minifalda, empecé a subir aquellas escaleras, con moqueta de terciopelo, tenía una sensación como si aquellas escaleras me llevaran hacía la muerte. Cuando estaba llegando al ultimo escalón se escucha a Alex desde el piso de abajo, mi habitación es la del fondo a la derecha, al llegar al piso de arriba me encontré un enorme pasillo, me dirigí a la habitación de Alex que tenía la puerta abierta, su habitación era enorme, las paredes estaban pintadas de un color verde lima y de un verde mas oscuro, entré y me di cuenta de que tenía hasta su propio baño, Alex era un chico ordenado le gustaba tener todo como él quiere y esto lo sé por su taquilla en el instituto, estaba viendo la habitación cuando me fijo en su escritorio, al lado del ordenador tenía una foto nuestra de cuando empezamos a salir, estábamos en una excursión que habíamos hecho con el instituto hace un año mas o menos.
De repente siento a Alex que me abraza por detrás, me besó el cuello, me giró me quito la foto de las manos, la dejo en su sitio tropezando nuestros cuerpos, su cuello había quedado al lado de mi cara, así que me vino el olor de su colonia. Acerca sus labios a mi oreja y me susurró al oído, ¿estas preparada?, con nuestros cuerpos aún pegados lo miré a los ojos y con voz temblorosa le dije que sí. Nos cogimos de la mano con fuerza, y nos dirigimos a la cama, se volvió hacia mí, me levantó la cara hacía la suya y aproximando sus labios contra los míos, me besó. Cerré los ojos y me dejé llevar, nos tumbamos lentamente en la cama sin dejar de besarnos, cuando él estaba encima, sentí como sus fuertes manos acariciaban mis muslos, mientras que sus labios se deslizaban suavemente hacia mi cuello. Se incorporó, me dejé tumbada lo miré, se estaba quitando esa camiseta de licra que le marcaba todos los músculos, mientras lo hacía, me mordí el labio inferior suavemente con uno de mis colmillos, al sacarse la camiseta se desabrochó el botón de los pantalones, se volvió a echarse sobre mí, metiendo sus manos dentro de mi camiseta, y sin dejar de besarme el cuello, empezó a quitarme la camiseta poco o poco, despacio, al quedarme en sujetador, se volvió a incorporar y mirándome fijamente cada una de mis partes del cuerpo dijo en voz baja:
— Perfecto.
Volvió a besarme el cuello acariciándome los muslos, pero esta vez iba bajando con sus labios, primero entre mis pechos, después el abdomen besándome la barriga hasta llegar a la parte superior de la ingles. Se dirigió hacia mis labios y me volvió a besar, como nunca lo había hecho. Se quitó los pantalones quedándose en calzoncillos y se fue directo hacia mi falda quitándomela para dejarme solo con la tanga y el sujetador. Volvió a tumbarse sobre mí, con sus manos en mi espalda, me desabrochándome el sujetador, antes de quitármelo me miró a los ojos, se fijó que yo miraba hacía otro lado, me besó y me dijo:
—Si no quieres hacerlo, no hay problema ninguno, esperaré.
Pero él no quería esperar, sino no habría insistido estas últimas semanas, así que le dije que siguiera. Me quitó el sujetador, y me avergoncé así que me puse roja y miré para otro lado, me fijé en Alex que estaba sonriendo, intentando no reírse, así que me puse aún más roja.
Se dirigió hacía el tanga, con las manos, pensé que me lo quitaría sin mas pero en vez de eso puso sus manos sobre mis nalgas, rozándome las piernas con sus labios, hasta que llegó a los pies, enganchó la tanga y, me la quitó suavemente.
Cuando la quitó, él se tumbó sobre mí, quitándose los calzoncillos. En ese momento me quedé en blanco no sabía que decir ni siquiera podía pensar. Se puso en medio de mis piernas, las tenía flexionadas y sentía como me rozaba, gemí. Me agarró de las manos levantándomelas por encima de la cabeza y sentí un dolor muy fuerte por dentro eso hacía que gimiera más. Estábamos sudando nuestros cuerpos se frotaban suavemente. Nos dimos la vuelta quedando yo sobre el, sentada, disfrutando, y pensaba: ya está, pasó todo, podré disfrutar de él al máximo, esto será para siempre. Estando yo encima gozaba más, pero me excitaba tener su peso sobre mí, poseyéndome, me dejaba llevar. Cuando llegamos al punto del clímax, acabé yo abajo, él entre mis piernas agarrándome los pechos con firmeza pero a la vez con dulzura. Al cabo de un rato se tumbó a mi lado, entrelazando nuestras piernas y abrazados, aún desnudos. Y me dijo, entre susurros:
—Ya te puedes ir, ya me diste lo que quería, eres una zorra te entregas a cualquiera que te diga un te quiero por aquí, un será para siempre por allá, eres una ingenua, de verdad pensabas que te quería, estas muy engañada niña. Me voy a dar una ducha, coge tus cosas y ya sabes dónde está la puerta — me dice mientras se levanta y camina hacia el baño diciéndome adiós con la mano de espaldas.
Me quedé helada sin saber que hacer, me levanté, me vestí y salí de aquella habitación, cerrando la puerta de un portazo, me apoyé sobre la puerta y empecé a llorar, tenía que salir de aquella casa, bajé las escaleras, que si me llevaban hacía mi muerte. Al llegar al piso de abajo, en el salón que estaba, conectado con el hall, y allí estaban sus amigos, me fijé en la tele y vi que estaban viendo la habitación de Alex, me sentí sucia, asqueada, porque lo habían visto todo, todo aquel momento en mi vida que pensé que iba a ser uno de los mejores de nuestra relación pero estaba muy equivocada se convirtió en el peor de mi vida. Sus amigos me miraban, y se reían me llamaban puta, zorra, ingenua, otras cosas como, a ver cuando lo haces conmigo, sube y repite. Salí de aquella casa corriendo, llorando, y aún por encima estaba lloviendo.

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luzoasis

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Vie Abr 05, 2013 1:51 pm

Capitulo 2

El chico misterioso.


Corrí hacia el parque, cuando llegué me senté en un banco, empapada y encontré una botella de cristal, la rompí contra el suelo, no podía dejar de llorar, cogí uno de los trozos más grandes y lo acerqué a mi muñeca.
En ese momento pasó un chico corriendo y empapado por la lluvia, me vio, se acerco a mí, se arrodilló, me cogió las dos manos, se le notaba en la cara que estaba preocupado, y me dijo con voz suave y acento latino:
—Algún motivo tendrá, para hacer lo que intenta, no le voy a preguntar el motivo, pero no lo haga, es una chica muy linda y quien le hizo, solo pensar en dañarse, no se merece que desperdicie su vida, de esa manera.
Agotada solté el cristal, pero sin dejar de llorar le miré a los ojos. El me levantó para refugiarnos de la lluvia, pero en el instante en que me levanté el mundo, me dio vueltas, y me vino a la mente todo lo que pasó, en ese momento me desmayé. Él me agarró, me cogió en brazos y me llevó hasta su casa, o eso me dijo él. Cuando me desperté, estaba en su cama, desnuda, tapada por una sábana, por un momento pensé que todo lo que había pasado era un sueño. Pero entré en razón cuando abrí bien los ojos vi que el chico me estaba mirando fijamente, preguntándome si estaba bien, pero no le respondía, pegué un grito y volví a llorar.
El chico me abrazó, estaba sin camiseta, porque se la había quitado, puesto que estaba empapada, pero al apretar mi cuerpo contra el suyo, solté la sábana, y lo apreté hacia mí, su abrazo me tranquilizó y dejé de llorar; el estaba un poco colorado porque sentía mi pecho contra el suyo. Intentaba no pensar en nada pero miraba mi espalda al descubierto y como se deslizaban las gotas de agua de mi pelo mojado por la lluvia. Me hablaba en voz baja para que no me alterase y dijo:
—No se preocupe, por nada en estos momentos, estoy con vos— mientras se alejaba de mi lado intentando no mirar— a por cierto perdón por lo de dejarla desnuda en mi cama, es que sino puede coger algo. Le dejé sobre la mesilla, una toalla para el pelo, y una camiseta mía para que se ponga algo por encima, pero si prefiere andar sin nada, por mí no se preocupe.
Al vestirme, me fijaba en él, mientras se vestía, ese chico, era guapo, de ojos grandes, y casi negros, pelo corto y negro, musculoso, un poco más alto que yo, moreno, tenía un tatuaje en el cuello, era el símbolo del amor en chino. Se puso un Boxer y unas bermudas dejando su torso al aire, yo ya tenía su camiseta puesta, pero no hablaba solo pensaba. Se acercó a mí y con voz temblorosa y triste le dije:
—Gra...gra...gracias.
El me contestó, desde que desperté él no perdía la sonrisa, siempre que lo miraba, me sonreía y la verdad es que eso me tranquilizaba, pero por otra parte me recordaba a los amigos de ese tipo. No puedo ni decir su nombre. Me volví a poner triste. El misterioso chico se acercó a mí y me dice:
—No fue nada. Y me da un beso en la mejilla, y sigue ablando — a por cierto soy Guille, espérame aquí un momento, solo un momento.
Me senté al borde de la cama, y seguía pensando en todo, que pasará cuando vuelva al instituto el lunes, que les diré a mis padres, no podré mirarlos a los ojos, que pasará cuando me cruce por los pasillos con Alex. Volvió Guille y me trajo un chocolate calentito con nata montada por encima, se sentó en la silla del escritorio y encendió el ordenador, dándome la espalda, me seguía ablando, yo no paraba de preguntarme por que no me iba de allí, si a ese chico no lo conocía de nada. Pero tenía mucho miedo de que al salir de allí la gente me mirara aunque fueran las cuatro de la mañana. Y Guille me decía:
— ¿Cuál es su nombre?, que le pasó para que la encontrase en el parque de esa forma, no se preocupe soy de fiar, algo muy grave le debió pasar para que no me pueda ni contestar. Bueno de todas formas se puede quedar acá hasta que se sienta mejor, o todo el tiempo que quiera quedarse.
No sé como hacía pero siempre me sacaba una sonrisa, decidida a contestarle empecé:
—Me llamo Dayla, y lo que me sucedió creo que es demasiado, como decirlo, personal, como para contártelo.
Se levantó se acercó se sentó a mi lado, y con voz muy seria me dice:
—la ayudé a que no se dañara esa hermosas manos, cuando se desmayó, la traje a mi casa, la desnudé, es decir, que la vi desnuda, y aún me dice que lo que le pasó es demasiado personal, como para contármelo, y no quitemos el susto que me dio, obviamente. Lo miré a los ojos y me disculpé, él se hecho a reír, y yo desconcertada, me puse roja pero sonreía. Así que me dijo:
—No se preocupe, era broma si no me quiere contar no me cuente, pero a lo mejor podría hacer algo por vos.
Entonces empecé a contarle todo lo que me había hecho mi ex—novio. Cada vez que le iba contándole la historia, se enfadaba más y mas hasta que terminé, él se dio cuenta, de una cosa, ese chico que me había hecho, se suponía que era su mejor amigo. Se levantó, se volvió a ir hacia el ordenador, y entra en su tuenti, y me enseña una foto de Alex y me dice:
— ¿este no sería tu chico, verdad? — Yo afirmé y prosiguió — tengo algo que contarle, es muy importante — se sentó a mi lado. — su chico, bueno, ese, se suponía que era uno de mis mejores amigos, y hoy a la mañana me envía un mensaje diciendo, que estuviera en su casa sobre las once y diez de esta noche, yo no pude ir porque tenía que ir a grabar unas maquetas, pero no sabía que se trataba de eso, sobre las tres y media me pasé por su casa, estaban todos de risas no sabia que pasaba, y cuando salí, empecé a correr porque tenía que llegar a casa, y fue cuando te encontré.
Me levanté, y me puse a llorar, intenté salir de aquella habitación pero cuando me dí la vuelta, Guille me cogió de la mano, me empujó sobre él, puso sus manos en mi cabeza, secándome las lagrimas con sus pulgares, mientras me decía:
—Escúchame bien, yo nunca le haría daño, escúchame, nunca en la vida, dañaría a una niña como vos.
Aparté sus manos de mí, y volteé la mirada hacia otro lado, aún llorando. Estaba muy enfadada, pero no le culpo, él dice que no sabe nada, además, él no estaba allí. Y no sé que me pasa pero este chico, no sé.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Lun Abr 08, 2013 2:40 pm

Capitulo 3

Tuenti

Seguía sin poder mirarle a los ojos, hasta que le sonó el móvil, que estaba a mi lado, miré y era Alex, le pasé el móvil y lo cogió, se escuchaba a hablar a Alex y decía:
—Ola, tío lo que te perdiste hoy, pero no pasa nada mira tu tuenti y sabrás de lo que se trataba.
Guille miró hacia mí, tapando el móvil para que no pudiera escuchar, me dice que entre y vea lo que pasa. Mientras él contestaba. Yo seguía sus instrucciones. Alex seguía diciéndole:
—Te etiqueté en unas fotos, bueno a ti y a todos.
Mientras Alex reía, yo miraba las fotos, no me lo podía creer, me empezaron a temblar las piernas y caí al suelo, esta vez no lloré me quedé paralizada, Guille al verme caer, soltó el móvil, dejándolo caer al suelo y así cortando la llamada, me agarró en brazos y me tumbó en la cama, no respondía. Esta vez si que asusté a Guille. Al no reaccionar, llamó a su hermana que vivía en el piso de enfrente. Su hermana, que era enfermera, me atendió, y por fin reaccioné, recuperando el aire, en ese instante, que me incorporé en la cama, me abracé a Guille, no lo quería soltar, estaba temblando y pálida, su hermana me volvió a tumbar en la cama. Y le pidió a Guille que le trajera un vaso de agua y me dio una pastilla para dormir. Me la tomé y al cabo de unas horas me desperté. Guille estaba sentado en el suelo, a mi lado, golpeando su puño contra el suelo. Lo miré y le dije:
— ¿Puedes dejar de hacer el tonto y traerme un vaso de agua? por favor.
Guille se levantó, fue a por mi vaso de agua, me lo trajo, bebí, y se tumbó a mi lado en la cama, quedándose rendido, el pobre había estado toda la noche en vela por mi culpa, no había dormido ni siquiera cuando yo lo estaba. Serían sobre las diez de la mañana más o menos, me levanté y vi que mi ropa estaba seca y limpia encima de la mesilla, así que aproveché que estaba dormido, para vestirme e irme. Pero antes de irme, le había escrito una nota para Guille que decía:


Querido Guille:
Gracias por todo, si no fuera por ti yo no estaría aquí, gracias no sabría como pagártelo, siento irme así sin más pero necesito estar sola, te suplico que borres esas fotos, por favor.
Te dejo mi número de teléfono (626443584), llámame para que te pueda devolver la camiseta
Un beso
Dayla

Dejé la nota en la mesilla, le di un beso en la mejilla y me fui. Me llevé la camiseta, para que tuviéramos que quedar, para poder volver a verlo.
Llegué a mi casa, por suerte mis padres no estaban, me fui directa a la ducha me sentía mal al ver mi cuerpo desnudo, me venían todas las caricias de Alex, a la mente. De pronto mi móvil empezó a sonar. Era un mensaje, de quien lo iba a averiguar ahora, el mensaje decía:


De: 616529401
Dayla porque se fue así, me despertaras, quería despedirme de vos y acompañarla hasta su casa, quiero volver a verla.
La llamaré hoy sobre las 9 de esta noche.
La quiero...
Guille.

Así que leí el mensaje y un escalofrío recorrió mi cuerpo desnudo, como si fuera a pasar algo malo con Guille, no lo sabía, pero no me gustaba nada esa sensación, es la misma que tenía en las escaleras y no estaba segura de nada en ese momento. Ese día me quedé sola en mi habitación todo el día esperando la llamada de Guille. Me sentía nerviosa y para pasar el rato me metí en el tuenti, miré que tenía más de cincuenta comentarios y varios mensajes privados.
Pulsé sobre el perfil y vi que todos los comentarios eran insultándome y comentándome las fotos que Alex había colgado y que todo el mundo había visto. Intenté ignorar todos los insultos, la gente comentaba por comentar, dejándose llevar por lo que los demás decían. Borré todos y cada uno de esos comentarios, fui directa a leer los privados, por mi sorpresa había un mensaje de Guille, sonreí y empecé a pensar todo lo que pasó, no sabía por qué, Guille, insistía tanto para hablar conmigo. Siendo amigo de aquel hipócrita, no sé por qué quería tan impaciente volver a verme.
Empecé a leer el mensaje que decía:

Dayla cuando me desperté, no podía de imaginarme su figura posada sobre mi cama, otra vez, quería volver acariciar esa hermosa piel, y besar esos lindos y carnosos labios, volver a mirar esos ojos, que me vuelven loco. Desde el primer momento en que la vi empapada, llorando no dudé ni un segundo en correr hacia ti. Se que nos conocemos desde solo un día pero me llegaron, para saber lo que siento por vos. La amo, no lo olvide, espere mi llamada.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Lun Abr 08, 2013 2:46 pm

Capitulo 4

Todo lo que pasa, es una mierda.



¿Guille sentía algo por mí? No me lo podría creer, pero yo no podía confiar en ningún tío, volver a ser una ingenua, no, nunca más. Pero la duda invadía mi cuerpo, me temblaban las piernas, entonces apoyé mi cabeza en el escritorio sobre mis brazos y cerré los ojos. Así que escucho la puerta de mi habitación cerrándose de un portazo, volví la mirada hacia la puerta y allí estaba Guille con su ropa de rapero, unas bermudas y una camisa muy ancha, con sus tenis anchos, que parecían nuevos. Me preguntaba que estaba haciendo aquí. Se aproximó ami con rapidez que agarró de una mano, me acercó hacia la cama a la fuerza. Me quitó la camiseta, dejando mis pechos descubiertos, le pedía que parase, pero en realidad… ¿quería? no lo sabía.
Puso sus manos sobre mis hombros y me empujó a la cama, se abalanzó sobre mí, apretándome los pechos, gemí de dolor, seguía pidiéndole que parase, pero seguía, no paraba. Se quitó la ropa, y desnudo, me quitó el tanga, se colocó entre mis piernas, me tapó la boca para que no gritara, izo que me mordiera el labio, cerré los ojos con toda mi fuerza, pero después de eso, no sentí nada, solo sentí como mi cara, vibraba, así que abrí los ojos.
Estaba apoyada sobre el escritorio, me había quedado dormida, y me estaba sonando el móvil, me estiré y bostecé. Cogí el móvil, era Guille, me reí pensando en el sueño que acababa de tener. Le contesté y esta fue nuestra conversación:
G: ¿ola que tal está?
D: ¿bien y tú?
G: ahora bien, al despertarme y ver que no estaba, fui a junto de Alex, y le dije todo lo que pensaba, que era un cobarde y me fui dándole un puñetazo en toda la cara — se puso a reír— se lo tenía bien merecido.
Pensé, haría eso por defenderme, ¿porque en realidad le gusto?, en ese momento me puse roja, me venía en todo momento su rostro a la mente, no sabía como reaccionar ante él. Pero escucho:
G: Dayla ¿estás ahí? Responde.
D: sí, sí estoy aquí, lo siento me quedé pensando en una cosa.
G: yo también pienso, pero solo pienso en vos.
D: ¿podrías parar de decir esas cosas?, me pongo roja y no sé que contestar.
Mierda, la cagué, si me pongo roja, es que significa algo para mí lo que me dice, empezará a pensar que me gusta y la verdad es que... no sé. No podía aguantar esa conversación, así que decidí cortar.
D: lo siento pero me tengo que ir, adiós.
G: espera, no cuelgue, le tengo que preguntar una cosa.
Pensaba. Espero que no me pregunte si quiero salir con él, no por favor, pero me gustaría.
G: le gustaría...
No, ya empezamos con el le gustaría... no puedo más, dime lo que me tengas que decir y ya.
G: quedar conmigo, ¿en la discoteca, donde canto esta noche?
No me lo puedo creer, porque me decepciono, si no quiero o sí, ahora que hago.
G: ¿que me dice?
D: no sabía que cantaras, me gustaría ir pero...
G: por favor, no me hagas eso. Además quería decirle una cosa.
No, por favor esta noche no, porque me importa tanto, no lo entiendo. Esto es horrible, le digo que no, que tengo otras cosas que hacer, si haré eso.
D: vale cuenta conmigo.
Mierda, que hice, no quería decir eso, que hago, no me quedará de otra.
G: gracias, paso por ti a las diez y media.
D: no mejor voy yo, nos vemos dentro, ¿si? Dame la dirección.
G: no quiero que valla sola asta allá, bueno de todas formas la dirección es calle Brasil número 45.
D: vale, gracias, no te preocupes que voy en taxi, nos vemos entre las diez y media y las once.
G: OK, un beso, cuídese, hasta esta noche.
D: vale, nos vemos, un beso.
Corriendo colgué el teléfono, lo tiré en la cama. Corrí hacia el armario, lo abrí de golpe y saqué todos mis vestidos de fiesta, los apoyé en la cama y me fui probando uno a uno hasta que encontré al apropiado para esta noche, era de un negro brillante, ajustado, muy corto, de palabra de honor, llevaba un sujetador negro sin asas. Mientras me vestía pensaba, que porqué me arreglaba tanto, si normalmente, me ponía cualquier cosa, pero esa noche, me sentía bien, despreocupada, y eso que hace dos días pasó, el gran error de mi vida, que la marcará toda ella. Me senté en el bordillo de la cama, calzándome mis tacones negros más altos. Me dirigí hacia el tocador, me recogí el pelo en una coleta y empecé a maquillarme, cargándome la sombra de ojos negra, para que resaltaran mis ojos, verdes azulados, que eran mi punto fuerte, para envolver a los chicos, me pinté la raya del ojo y las pestañas. Me desaté la coleta y me planché el pelo. Miré la ora, y eran ya las once menos diez, iba a llegar tarde, no quería. Me levanté apurada, cogí el bolso, donde guardé, la cartera, maquillaje y el móvil. Antes de salir de la habitación me puse un poco de perfume, mi favorito, solo la usaba para ocasiones especiales como citas y fiestas. Bajé las escaleras, y cogí mi chaqueta del perchero, llamé a un taxi, me monté en él. Y me dirigí a la discoteca.
Estaba muy nerviosa, al llegar, me puse a la cola, y en un momento me encontré delante, de un armario empotrado, es decir el portero. Era negro y vestía de traje negro, con camisa blanca y llevaba pinganillo. Me pidió el carnet, se lo di y entré. Esa noche las chicas entraban gratis. Me fui integrando entre la gente, me dí cuenta, de que algunos chicos, me miraban. Me sentía extraña, porque era la primera vez que me pasaba. Aún no encontraba a Guille, pero escuchaba a un chaval, cantando reggaeton, me gustaba mucho como cantaba.
Así que me acerqué a la cabina del DJ, y allí estaba Guille cantando, me encantó. Por un momento, pensé que estábamos solos y solo cantaba para mí. Cuando, salí de mi fantasía. Estaba bailando las canciones de Guille cuando sentí que alguien me agarraba por la cintura, empezó a sobarme. Lo saqué de un empujón pero volvió a agarrarme esta vez con más fuerza, intentó besarme, apretando su cuerpo contra el mío. Lo seguía intentando, yo intentaba separarme de él. No podía, tenía demasiada fuerza, como para que yo pudiera hacer nada. De repente, Guille dejó de cantar, saltó de la cabina, y se dirigió hacia nosotros lo separó de mí y le pegó un puñetazo el estómago, quedando yo detrás de aquel idiota. Cuando se incorporó, en vez de ir a por Guille, por el puñetazo que le había dado, fue a por mí. Yo estaba mirando para Guille que estaba hablando con el portero, para que echara a aquel tipo, así que no lo vi venir. Me agarró del cuello, diciéndome que todo era porque era una zorra que se les echaba a los tíos al cuello, ese tipo estaba muy borracho, yo no había hecho nada. Guille lo vio y fue a por él, pero, el otro lo vio venir así que me empujó contra el suelo, haciendo que me golpeara la cabeza contra el suelo, quedando así inconsciente, lo que pasó a partir de ahí no sabía nada.


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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Lun Abr 08, 2013 2:46 pm

Capitulo 5

Nuevas sensaciones.


Cuando me desperté, aún se escuchaba la música. Estaba tumbada en un sofá en una habitación, creo que era la sala VIP de la discoteca, por la decoración que tenía. Guille estaba de espaldas, no se qué hacía, pero yo mientras, recorría cada parte de su cuerpo con la mirada. Me incorporé y estaba tapada con una chaqueta, era la de Guille, lo sabía porque olía a él. Se giró y tenía una bolsa con hielos en la mano, se sentó a mi lado y me la puso en la cabeza, me dolió así que gemí. Guille se quedó callado, mirándome la frente, donde tenía el golpe, pero no me decía nada, y le pregunté:
-¿Que te pasa? ¿No me quieres hablar? Siento lo de antes, no tenías porque haberte metido, aunque muchas gracias si no fuera por ti, no sé que estaría pasando en estos momentos.
Me miró a los ojos y sin contestarme a lo que le pregunté me contestó:
-Hoy esta realmente hermosa, bonita, dejémoslo en sexy.
Me puse muy roja, miré para otro lado. En ese momento Guille aparta la bolsa con hielos de mi frente y me gira la cara hacia la suya, acercándose poco a poco a mí, roza sus labios contra los míos y me besa. Fue un beso increíble, cerré los ojos y me dejé llevar, hasta que me volvió el dolor del golpe y volvía gemir. Guille preocupado me dice:
—le duele, lo siento eso fue culpa mía, si no fuera tan estúpido de ir a por él, no la hubiera empujado y no pasaría esto. Pero tampoco podía permitir que la dañara.
Le tuve que contestar que no podía ser que el chico que me salvó se sintiera culpable.
—no fue culpa tuya, de ninguno, fue ese borracho, y por cierto no sé yo, pero prefería darme el golpe a que me ese me ahogara o a saber lo que me abría hecho.
Los dos nos echamos a reír, me levanté para coger mi bolso que estaba encima de barra, pero me mareé y acabé cayéndome encima de Guille dejándonos tumbados en el sofá uno encima del otro, en este caso, yo encima de él. Miré sus labios y lo besé me daba igual lo mal que me sentía.
Fui a por él, me cansé de jugar a ser la niña buena. Yo encima de él, le quité la gorra y la camiseta, fijándome, en que tenía un collar, que era un pergamino, no puede leer lo que ponía, estaba ocupada.
Besándolo, tocaba sus pectorales y abdominales, mientras el me levantó el vestido. Yo estaba sentada sobre él, así que él introdujo su mano en mi tanga, provocando que gimiera. Me gustó no puedo decir que no. Él se incorporó, sin quitar la mano, mientras me tocaba, se tumbó sobre mí besándome, lamiéndome el cuello, me estaba excitando. Quitó su mano para quitarme el vestido, me sentó quedando nuestras piernas entrelazadas. Pero él se levantó y me cogió en brazos, caminaba y me besaba, me llevaba a otra habitación donde había una cama, enorme, acolchada, con sabanas negras de seda, aquella habitación estaba alumbrada con unas pocas luces de neón rojas, haciendo todo aquello más excitante para mí. Me tumbó en la cama, y el de pié se quitó el pantalón y se descalzó. Abalanzándose sobre mí, provocando que me quedara con las piernas abiertas, rozándonos, piel con piel, me quitó el tanga. Desabrochó mi sujetador y tiró el tanga más el sujetador por la habitación. Se bajaba los calzoncillos mientras me hacía un chupón en una de mis tetas, que provocaba que cada vez, me excitara más. En un momento, sentí un gran sentimiento de placer, todo había empezado, era un no parar de sensaciones nuevas, gemía y gemía.
Pero de repente Guille se quitó de encima, sentando en el suelo al lado de la cama y gritó:
—Mierda, no sé por qué lo hice, no debí hacerlo. Lo siento Dayla.
Dio un puñetazo al suelo haciendo que sus nudillos se enrojecieran. Me acerqué a él aún sobre la cama, puse mi cara junto la suya dándole un beso en el cuello, y le dije:
—Quise hacer esto, en todo caso, fue culpa mía, no te preocupes más, vuelve a la cama, por favor hazlo por mí.
Se levantó. Él de pie y yo de rodillas en la cama, estaba junto a él, nuestros cuerpos desnudos, rozándose, nos abrazamos, me volvió a besar y nos tumbamos en la cama. Él sobre mí acariciándome el cuerpo con las yemas de sus dedos, suavemente, recorriendo cada milímetro de mi cuerpo. Repasando el contorno me mis pechos, tocándome, haciendo que volviera a excitarme. Volví a sentir aquel sentimiento de placer. Guille me dio la vuelta se apoyó sobre mí, agarrándome los pechos, me agarraba con fuerza, a la almohada, provocado por aquel nuevo placer que cada vez era más grande, gemía. Ya estaba agotada, los dos estábamos sudando, las gotas de sudor recorrían mi cuerpo, como si de una carrera de tratase. Me quedé boca abajo, Guille tumbado a mi lado, me hablaba, pero no lo podía escuchar, mis ojos de cerraban lentamente hasta que me quedé dormida.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Lun Abr 08, 2013 2:53 pm

Capitulo 6

A la mañana siguiente



Me desperté en aquella habitación, eran las nueve de la mañana, las luces de neón estaban apagadas y entraba la luz del sol. Abrí bien los ojos y vi que Guille no estaba conmigo. Guille me había engañado, era como Alex. Me llamé idiota, ingenua al final era verdad lo que decían, me dije. Pero en ese momento escuché la puerta abrirse. Me tapé rápidamente con la sábana. Fue un verdadero alivio cuando por esa puerta apareció Guille, en calzoncillos, con el desayuno para los dos, traía tostadas, zumo de naranja, café hasta una rosa para mí y me dice:
—Espero que se levantara con hambre porque preparé todo esto para vos.
Me relamí los labios diciendo:
—Que rico, claro, que tengo hambre. Ponte a mi lado, y desayunemos ¿sí?
Fui a coger una tostada y me di cuenta de que ponía algo, empecé a leerla y ponía:

¿Quieres salir conmigo?

Mi pesadilla, ahora que le decía si, no, todo los que pasamos esa noche, ¿porque lo hicimos?, no tenía respuestas para esas preguntas. Me quedé callada, cabizbaja, hasta que Guille me miró a los ojos y me dice:
—Sabes que digas lo que me digas, estaré con vos, la quiero no lo olvide, se que solo nos conocemos desde unos días, pero me llegó para saber lo que siento por vos reina. Que me decís ¿sí o no?
Me quedé pensativa, pero al final acabé contestando lo siguiente:
—Desde lo de Alex me prometí no volver a fiarme de nadie, pero tú ya eres alguien para mí, así que mi contestación es sí.
Guille me besó. Acabamos de desayunar, me levanté, mientras que Guille recogía las cosas y las llevaba al piso de abajo. Fui a coger mi ropa y me di cuenta de que faltaba el vestido, así que me puse a buscarlo. No lo encontraba por ninguna parte de la habitación así que, recordé que me lo había quitado Guille en la sala VIP. Me tapé con la sábana y fui a buscarlo cuando lo encontré, me agaché a cogerlo y cuando me levanté tenía delante de mí al portero, estaba avergonzada, me preguntó que hacía allí no supe que contestar. Así que me agarró por un brazo y me llevó al piso de abajo, donde estaba Guille, le pedía por favor que me soltara pero ni siquiera me escuchaba lo que le decía, le conté que estaba con Guille pero no me creyó, me contestó que si estaba con él, por que no estaba en la discoteca cuando el llegó, yo ahí no supe que contestar. Cuando llegamos abajo estaba, un grupo de chicos, de espaldas apoyados en la barra, me empujó hacia ellos agarrándome la sábana, haciendo que me tropezara contra ellos, casi desnuda, solo con la ropa interior y el portero dijo riéndose:
—Mirar lo que me he encontrado.
Todos los chavales se giraron y se pusieron a reír. Hasta que uno de ellos dijo:
—Guille ¡mira que sorpresa nos trajo aquí el grandullón!
Guille que estaba en el almacén dijo mientras salía:
—Que se encontró esta vez este negro.
Cuando me miró, salió corriendo a coger la sábana me tapó, y las lágrimas corrían por mis mejillas. Me abrazó y se quedó a mi lado mientras discutía con aquellos chavales, y uno de ellos dice:
—Joder tío, ya te la quieres quedar, tío siempre te quedas con las mas guapas y jugosas. — le dice a Guille mientras me lame la cara.
Guille lo vio y le metió un puñetazo en toda la boca, dejándolo sangrando. Todos empezaron a discutir ¿que porque lo había hecho? ¿Quién se cría? Que solo era una puta, que estaba por ahí perdida. Hasta que uno se fijó en mí y le preguntó a Guille si esa sabana era la de su cama. Y por qué yo la tenía. Guille todo rabioso y enfadado les grita:
—Puede ser, porque esta niña es mi novia, y pasó la noche conmigo, gilipollas.
Todos se quedaron mirando para nosotros, y empezaron a pedir disculpas, sobre todo a mí. Pero quien no se disculpó fue el que tuvo la gran culpa, el portero. No le dije nada a Guille, porque no podía casi ni hablar aun estaba muy avergonzada, me quería ir de allí, enseguida. Hasta que le dije a Guille susurrando:
—Guille recuerda que yo aún estoy desnuda en medio de una discoteca rodeada de seis chicos y un portero tapada con una sábana.
Guille miró para mi sonriendo y también avergonzado. Me agarró de la cintura y al llegar a las escaleras me cogió en brazos para que no subiera descalza esas escaleras. Mientras les gritaba a los otros:
—No os mováis. Bajo ahora, tengo que hablar con todos vosotros.
Cuando llegamos arriba, me vestía rápidamente, Guille me esperaba, no paraba de mirarme mientras me vestía, me ponía nerviosa. Hacía que sonriera. Cuando terminé Guille me cogió de la mano y volvimos a bajar. Los chavales al verme vestida de aquella manera me silbaron, me sentí un poco alagada y sonreí, pero al ver la mirada de asesino de Guille que miraba para ellos me reí. Guille miró para mí sonriendo. Entonces todos empezamos a reírnos. Después de aquellas risas hubo un silencio donde se escucharon unos ronquidos, eran del portero, que estaba sentado en un taburete, todos nos reímos. Guille me presento a aquellos chavales, en realidad eran sus amigos desde la infancia excepto el portero que solo trabajaba allí. Eran: David, el pijo; Erik, el surfista; El Jonny, el médico; El peque, el bajito; y el otro era JJ, el loco. Entonces todos gritaron a la vez “y tu novio es Guille, el cantoso,” bromearon y dice David:
— No, es el cantante, estamos de broma.
Así que me puse a reír, le di un beso a Guille y le dije:
— Yo ya me voy, nos vemos a la noche.
Cuando me alejé un paso me agarra de la mano y dice:
— Espere, yo la llevo. Jonny pasa las llaves del carro. — se las pasa y — gracias, nos vemos a la tarde chicos adiós. Amor vamos.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Miér Abr 10, 2013 4:19 pm

Capitulo 7

La entrada y la salida. Cosas muy diferentes

Nos montamos en el coche, tuneado. Empezó a conducir, iba todo lo rápido que podía. Le iba indicando cual era el camino a mi casa. Cuando llegamos a mi calle, aparcó delante de mi casa. Salimos del coche, caminamos hacia la puerta y entramos. Allí estaban mis padres, empezaron a gritarme, y al verme agarrada a Guille se enfadaron más. Me cansé y fui a mi habitación con Guille, mi padre me gritaba que volviera, que no lo dejara con la palabra en la boca. Cerré la puerta de mi habitación. Empecé a cambiarme, y Guille me dice:
—Baja, habla con sus papas y explícales, por favor.
Yo le conteste:
— Cuando se les pase el enfado. — y lo besé.
Estaba en sujetador y en vaqueros cuando en ese momento mi padre entra. Vio que nos estábamos besando. Así que me cogió por un brazo y me dio un bofetón. Guille lo apartó de mí, diciéndole que no volviera hacer eso. Me enfurecí y empujé a mi padre fuera de la habitación, cerré la puerta de un portazo y feché. Aún mirando para la puerta lloré un momento, Guille se acercó a mí y me dijo:
—Amor, estas bien. No debí entrar es culpa mía.
Y le dije:
—No, me cansé de ellos, siempre es lo mismo de siempre, mi padre no tiene el derecho de nada, sobre mí desde que engaño a mi madre. No puedo con él, lo odio. Me voy de aquí.
Guille intenta que entre en razón que no puedo dejar todo así. Me ofreció quedarme en su casa esta noche y que mañana iríamos los dos al instituto. Llamé a mi madre que estaba en el piso de abajo y que estaba discutiendo con mi padre, porque me había pegado. Antes de que me diera cuenta ya estaba arriba. Me tocó en la puerta de mi habitación y entró. Yo estaba sentada en la cama y Guille estaba de cuclillas enfrente de mí secándome las lágrimas. Y mi madre dijo:
—Cariño, ¿que querías? No tuviste que ser así con tu padre, él solo estaba preocupado, no sabíamos nada de ti desde el viernes. Solo sabíamos que viniste a casa a cambiarte y hoy que vuelves con la ropa de ayer y traes a este chico. Vete a pedirle perdón.
Me levanté y Guille se sentó en la cama, me acerqué a mi madre:
—Mamá te pido a ti perdón, a él no. No sé como pudiste perdonarle. Solo te quería decir que voy a pasar la noche en casa de Guille, no puedes hacer nada y no te preocupes que mañana voy al instituto y vuelvo a casa.
Mi madre miró para Guille, y me preguntó:
—Se puede saber quien es este chico, para que te quedes en su casa a dormir. Su familia sabe algo.
La interrumpí para que dejara de hacer preguntas, pero antes de que pudiera contestar, Guille se levantó y le contestó:
—Ola soy Guille, el novio de su hija, encantado. — le estiró la mano educadamente.
Mi madre estiró la suya y asintió. Mi madre miró para nosotros, y al final me preguntó.
—Pero tú no estabas con ese chico... ¿Alex?
Guille miró para mí y me pasó al brazo por la cintura. No le contesté pero le dije:
—Es todo lo que te quería decir, me voy.
Mi madre con cara triste asintió y se marchó. Me separé de Guille me hice una mochila y cogí las cosas del instituto. Cuando terminé Guille me quitó las mochilas de las manos y se las cargó el salió por la puerta y me dice:
— ¿Vamos? Es la hora de comer y tengo hambre, supongo que tú también.
Lo miré fijamente, sonreí y sin decirle nada empecé a bajar las escaleras, el me siguió. Mi padre estaba abajo, miró a Guille con las cosas, se acerca a mí y me pregunta donde voy, no le contesto y me dirijo a la puerta mi madre agarra a mi padre y le dije que me deje. Guille abre la puerta, salimos y nos metimos en el coche.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Miér Abr 10, 2013 4:24 pm

Capitulo 8

Otra vez tu mirada


Mientras vamos en el coche no hablamos nada, se notaba que Guille estaba incómodo por lo había pasado. Llegamos a su casa y le pregunté:
—A tus padres, ¿les importara que me quede?
Guille miró para mí, y se reía y me dice:
— ¿Hay algo que no te conté?— me asusté — vivo solo, tengo 19 años y mis padres están en Colombia, solo tengo acá a mi hermana pero vive en el piso de enfrente.
Me reí. No sabía nada. Me dirigí al maletero, y vi a Guille que me miraba con cara de: ¿pero tú que haces? Así que me quede quieta. Guille se acercó a mí, abrió el maletero y quitó las mochilas le quise ayudar pero no me dejó. Subimos hasta su piso en ascensor, porque vivía en un décimo, su edificio era enorme y brillaba porque era todo ventanas. Se notaba que tenían dinero. Me había contado que sus padres eran personas muy importantes allá en Colombia, que ahora estaban allá por negocios. Entramos en el piso y nos fuimos directos a la habitación. Empecé a desempacar mi ropa para que no se arrugara. Guille mientras hacía la comida, olía muy bien. Cuando terminé me llamó para comer, salí de la habitación, estaba la mesa puesta y en mi plato había una rosa roja. Guille me apartó la silla como todo un caballero y empezamos a comer, estaba todo muy bueno, era un gran cocinero. Cuando terminamos de comer lo ayudé a fregar los platos, yo fregaba y el secaba. El estaba guardando un plato cuando lo llame, se cercó a mí, le manche de espuma toda la cara, así que él hizo lo mismo. Empezamos a mojarnos, yo estaba empapada. Guille se acercó a mí, me quitó la camiseta y me besó. Me agarró por el culo y me sentó en el mármol, lo agarré con mis piernas por la cadera pegándolo hacia mí dejándolo entre mis piernas, y me besaba yo mientras le quitaba su camiseta. Cuando Guille me cogió en el colo y me apoyó en la pared, en medio de aquello escuchamos a su hermana entrar y llamando a Guille, así que me soltó delicadamente. Yo con los nervios no encontraba mi camiseta así que me puse la de él. Su hermana nos vio y dice:
—No habré interrumpido nada ¿verdad? ¡Ah! ola Dayla ¿que haces aquí? Bueno Guille llamó Erik que venían todos en un rato y que traían a más gente, ¿vale?
Guille asintió colorado, su hermana se despidió y se fue, me sentí aliviada y Guille volvió a por mí. Me agarró y nos fuimos a la habitación. Me agarró del culo metiendo sus manos por el pantalón, lo tiré en la cama, me quité los pantalones y monté encima de él, con las piernas abiertas. Toqué sus abdominales y el metió sus manos por dentro de mi camiseta tocándome las tetas, me excitó. Nos dimos la vuelta dejándolo a él sobre mí. Me quitó la camiseta y el sujetador. Se quitó los pantalones dejándose el calzoncillo. Tenía un brazo apoyado sobre mi cabeza y Guille me lo agarró con una mano y con la otra la metió por dentro de mi tanga. Gemí y en ese momento se bajo el calzoncillo y sentí un placer como nunca lo sentí. Cerraba los ojos mientras tenía orgasmos. Seguíamos gozando pero hubo un momento en el que nos quedamos dormidos. Cuando me desperté Guille no estaba conmigo y escuché música así que me puse un tanga, la camiseta de Guille y lo fui a buscar. Fui a la cocina, media dormida, sin fijarme en el salón, llegué a la cocina y estaba Guille y me dice:
— Amor ve a vestir, rápido. No ve que tenemos visita.
Salí de la cocina miré para el salón y me encontré con los chavales de la discoteca saludándome y alguna gente mas, mirándome. Roja como un tomate, corrí hacia la habitación. Mientras me vestía todo lo rápido que podía, entró Guille riéndose. Terminé, salimos y JJ dice en alto:
— ¡Jo a mi me gustaba mas como estaba antes!— se ríe.
Guille lo mira pero no se ríe, eso hizo que JJ se pusiera todo serio. Cuando lo hizo todos empezamos a reírnos. Guille se sentó en el sofá y yo en su rodilla, apoyada en él.
Sonó el timbre, me levanto a abrir y me quedo helada. Fue porque era Alex nos quedamos mirando, el sonrió y me dice:
—Que estas trabajando, tranquila después me haces un privado.
Me fui corriendo para la habitación llorando. Guille se levantó miró para la puerta vio a Guille y fue detrás de mí. Abre la puerta y me encuentra llorando, se acerca a mí, me tumba en la cama y me dice que esté tranquila. Guille sale de la habitación y se escucha a Guille y a Alex discutiendo:
G: ¡tu!, vete ahora mismo de mi casa, no seas cobarde.
D: tío si esa puta te va hacer un privado, dile que te lo haga gratis que a mi me lo hizo.
Todos se quedaron mirando para Alex diciendo:
—pero que dices si es la novia de Guille.
D: así te dijo que era puta ¿verdad? Bueno si no ahora lo sabes.
Guille explotó y empezó a golpes con él en ese momento salí yo metiéndome en medio separándolos. Jonny cogió a Alex y lo sacó del piso cerrándole la puerta en las narices. La gente mientras pasaba la pelea se fue yendo, para no meterse en líos, hasta que quedamos los chicos y las novias. Nos sentamos todos en el salón, intentamos no hablar del tema, pero a David le comía la curiosidad y preguntó:
— ¿Por qué ese imbécil dijo todo eso?— miré para Guille y asentí, para decirle que si podía contarlo, y se lo contó. Todos se enfadaron y dijeron que le iban a dar una paliza para que aprendiera. No dije nada porque en realidad lo quería. Pasó un rato que estuvimos hablando hasta que Guille dice:
—Amor lo siento, somos unos maleducados— todos se quedaron viendo para Guille diciendo ¿y nosotros por qué?— no te presenté a estas niñas— todos cayeron y se disculparon. Pues la novia del Peque es Fany. La de Erik es Dayanne, la de David, Alexa, la de Jonny es Vero y la de JJ es Sharon, todas dijeron que encantadas, no comentaron nada de la historia y lo agradecí porque sino pensaría que les daría pena y no quiero eso.
Eran ya las doce y todos se marcharon.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Miér Abr 10, 2013 4:26 pm

Capitulo 9

Secuaces

A la mañana siguiente, amanecía abrazada a Guille en la misma cama. Me levanté y fui a desayunar, desayuné y me fui a vestir, cogí mi mochila y me fui al instituto. Todo el camino me preguntaba si iba a ser una buena idea ir. Pero tenía que ser fuerte. Llegué a clase y me senté en mi sitio. Se acercó a mí una chica, que por mi sorpresa era Alexa. Estaba en mi mismo instituto que yo y nunca la había visto. Se sentó a mi lado y empezamos a hablar. Me contó que había empezado hace una semana en este instituto y que le había costado encontrar en que clase estaba. Sonó el timbre y comenzó la clase. Pasaron las tres primeras horas y era la ora del recreo, me dí cuenta de que todo el mundo cuchicheaba de mí, me miraban. Estaba con Alexa en el patio, detrás del pabellón, porque era el único lugar alejado de miradas pero me equivoque, cuando se acercaron tres chavales y empezaron a molestarnos, los conocía estaban en la clase de Alex, ¿los habría mandado él? Alexa se rebotó y a ella la agarraron por los brazos, la tumbaron en el suelo, y se le puso uno de ellos encima, yo fui a por aquel tipo cuando me golpeo dejándome un corte en la ceja. Alexa se defendía como podía pero el chaval la golpeaba si intentaba escapar, le rompió la camisa del uniforme dejándola en sujetador y la manoseaba, a mí mientras los otros dos mientras me empujaron contra la pared uno me agarró los brazos por encima de mi cabeza, tenía los pantalones bajados. Otro me arrancó la camisa y me manoseaba los pechos con una mano y con la otra me bajaba la falda y el tanga. Él otro aprovechó y se pegó más a mí. Cerré los ojos todo lo que pude intentando no pensar en lo que estaba pasando no podía escapar de aquella situación. Escuché a Alexa gritar, se había metido en esto por mi culpa, no me lo podría perdonar si algo le pasara. Sonó el timbre. Los chicos se apartaron golpeándonos y dejándonos en el suelo, no pudieron hacer nada con nosotras solo nos manosearon. Y uno de ellos nos dijo:
—Decirle a vuestros chicos que como vuelva, a pasar lo de la otra noche con Alex, con vosotras van a ser más que manoseo, lo pasareis bastante mal, iremos a por lo que más les duele. Y como digáis algo a los profesores o alguno de vuestros padres esto será ya entre vosotras y nosotros. Y acabareis mal.
Las dos tiradas en el suelo nos intentamos arreglar un poco para que los demás no lo notaran, estábamos llorando. Miré para Alexa, estaba toda despeinada y golpeada, tenía sangre en los labios y tenía moretones en los brazos. Ella miró para mí, tenía sangre en la cabeza, por el corte, y la boca sangrando y también tenía moratones. Estuvimos allí hasta que tocó el último timbre y salimos por la parte de atrás del instituto que llevaba a la salida, cuando todos salían. Para nuestra sorpresa nos esperaban a la salida los chicos, no nos miraba y era mejor, hasta que se escucha a JJ diciendo:
— ¿Están por allá, las veis?
Nos dimos la vuelta pero se acercaron a nosotras, nos dieron la vuelta y nos vieron, se asustaron, y empezaron con las preguntas:
¿Quien os ha hecho eso?
¿Por que?
¿Donde están?
No podíamos contestar y nos metieron en el coche. Nos fuimos para casa de Guille.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Miér Abr 10, 2013 4:30 pm

Capitulo 10

¿Se tiene que enterar todo el mundo?

Estábamos ya en casa de Guille, y nos estaban curando las heridas. A Alexa le dolía mucho el costado así que David y JJ la llevaron al hospital. Yo me quedé sola en el piso con Guille, le tuve que contar todo, absolutamente todo. Ese día tampoco fui a casa pero esta vez llamé para avisar. No íbamos a ir a clase en los próximos días. Me acosté en el sofá mientras Guille hablaba con mi madre. Llegaron los demás y me vieron toda golpeada en el sofá y le preguntaron que había pasado, que si él fuera capaz de golpearme. Guille les contaba todo y mientras me quedaba dormida. Guille no se había enterado de que me había quedado dormida hasta que llegaron Alexa y los demás. David le dijo a Guille que Alexa tenía dos costillas rotas. Todos estaban furiosos. Guille miró para mí, vio que estaba dormida así que me cogió en brazos y me llevó a la cama.
Al cabo de una hora, me desperté y salí al salón estaban todos, Guille se levantó y me besó, me quejé porque me dolía. Nos sentamos en el sofá, y estaban planeando romperle las piernas a Alex por todo lo que había hecho. Se hacía de noche, y Jonny fue a por unas pizzas para cenar, Alexa y yo casi no cenamos y lo que cenamos fue obligado por los chicos.
Cuando se fueron los chicos, Guille y yo nos fuimos a la cama, Guille me tumbó en la cama con todo el cuidado del mundo se tumbó a mi lado y me quitó la ropa, esa noche me tocó, me besó, con todo el cuidado, con amor y cariño. No llegamos a hacerlo porque el dolor que tenía era muy grande.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Miér Abr 10, 2013 4:31 pm

Capitulo 11

¡Para!



A la mañana siguiente, escucho hablar a Guille, diciendo, que esta mañana cuando salga de clase van a ir a por Alex. No quería que pasara nada, que no fuera, tenía miedo. Guille se dio cuenta de que lo estaba escuchando, y colgó. Parecía que no quería que me enterara de nada. Se acercó ami me beso y me pregunto:
— ¿Que tal amaneció la niña mas linda del mundo?
Y le respondí:
—Amanecí peor que ayer. — sin dejar de lado mi toque de humor
Y me dice:
—Mi hermana se enteró, me dijo que tomases estas pastillas cada ocho horas, empieza ahora, toma.
Me la tomé, y me volví a dormir cuando me desperté eran las ocho de la tarde y salí de la cama aunque Guille no me dejaba. Me acerqué a él, y le dije, si vas a por él ten mucho cuidado, lo tendré y lo veras porqué vendréis con nosotros. Lo miré asombrada. Y salió de la habitación. Me vestí y salí a junto de Guille que estaba viendo la tele. Cuando llegué a su lado, sonó el timbre, así que me dirigí hacia la puerta para abrir, cuando apoyé mi mano en el pomo, Guille me cogió por la cintura y me dijo que me metiera en la habitación, lo hice porque me preocupó su comportamiento, pero quería saber que pasaba, así que me quedé cotilleando desde la puerta. Cuando Guille abrió la puerta, era mi madre, ahora entiendo el por qué me tenía que esconder, detrás de mi madre se miraba a mi padre, con cara de sargento, llevaba una maleta en la mano, se la dio a Guille y dijo:
—Mi hija seguramente se le habrá olvidado de que su madre y yo nos vamos de viaje de negocios este mes, como llamaste para que le trajéramos el ropa le trajimos para que tuviera por lo menos esta semana. De todos modos ten las llaves de casa para que pueda ir a coger lo que necesite. ¿Supongo que ella estará en casa no?— mi padre echó un vistazo al salón, y vio que en el sofá estaba mi camisa rota manchada de sangre— se puede saber que ha pasado?— guille no pudo contestar, no sabía que decirle hasta que mi madre interrumpió— la niña ayer se hizo daño en el instituto— me fijé en mi madre que le estaba guiñando un ojo a Guille, mi madre continuó— cortó con un alambre y le hicieron una especie de torniquete para que dejara de sangrar hasta llegar al hospital— mi madre sin dejar que mi padre dijera nada continuó— ahora que está todo explicado vayámonos que perdemos el avión— mi padre salió por la puerta y Guille le susurró a mi madre — gracias. Así que salieron mis padres le grité a Guille que había pasado y el me contó que le tuviera que decir todo a mamá. Pasado ya un rato desde que se fueron llegaron los chicos y Alexa diciendo:
— ¡Ya es hora, nos vamos ya!
Guille me agarró de la mano con fuerza y me llevó al coche, conducía muy rápido se veía que tenía mucha prisa, me imaginé a donde íbamos, a por Alex. Aparcamos justo en medio de la moto de Alex y el coche de sus amigos, en frente de su casa, la puerta de su casa se abrió y allí estaba Alex y su pandilla, se montó en la moto, cuando Guille con la puerta, le da en la moto haciendo que vuelque. Alex al mirar hacia arriba, se encontró con la mirada asesina de Guille. Se levantó y cogió saliva, llamó a sus amigos que supuestamente tenían que estar detrás de él, Alex miró hacia los lados y vio que sus amigos estaban agarrados por los chicos. Volvió a tragar saliva, y Guille fue hacía a él, dándole un puñetazo en el estomago haciendo que cayera hacia delante, le agarró la cabeza y le dio un rodillazo mientras le gritaba:
—Ahora no eres tan hombre de pegar, o mandar que peguen.
En ese momento David nos cogió a mí más a Alexa y nos sacó del coche. Alex se asustó y dijo:
—Yo en ningún momento les dije que les pegaran, solo quería que las asustara, nada mas.
Guille, le escucho pero no aguantaba con las ganas de partirle la cara, Alex me miró y me pidió que le dijera a Guille que parase. Cuando Guille lo escuchó lo levantó cogiéndolo del cuello y lo estampó contra un árbol. Así que su espalda toco el árbol, David y JJ lo cogieron por los brazos y Guille empezó a darle puñetazos en el estomago. Alex no podía más, cuando escupió sangre le grité a Guille que parase, y empezó a decir:
—Acaso cuando tu gritabas que parasen, ellos lo hacían, él no tubo reparo alguno en parar con los insultos, EL NUNCA SE PUSO A PENSAR— con cada palabra que decía le daba un puñetazo, ahora en distintas zonas, cara, costado, etc. — ¡en lo que te hacía daño!
No pude ver más como le pegaba, corrí hacia Guille y lo agarré por los brazos, Guille con la rabia que tenía me empujó contra la acera, así que David soltó a Alex dejándolo caer al suelo, y fue a levantarme, Guille miró para él y se dio cuenta de lo que acababa de hacer, se acercó a mí me abrazó y me pidió perdón. Yo para parar aquello solo le pude decir:
—Vale te perdono pero con una condición, vayámonos a casa.
Los chicos soltaron a los amigos que enseguida fueron a junto de Alex nosotros mientras escapamos entes de que llegara alguien.
Yo me fui con Guille y los demás en el coche de Erik.

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MensajeTema: Re: Me encontraré contigo   Miér Abr 10, 2013 4:34 pm

Capitulo 12

Te quiero, no lo hagas, te digo desde el cielo



Llegamos a casa y Guille me llevaba en brazos me llevó a la cama y me susurró mientras me tumbaba:
—Te voy a compensar lo que te hice hoy.
Me besó y empezó a quitarme la ropa, me excitaba más de lo que pensaba así que no pensé en nada y me dejé llevar. Estábamos desnudos otra vez en aquella cama pensando solo en nosotros y en ese momento. Completamente desnudos Guille recorría mi cuerpo, con los labios. Hasta que se puso entre mis piernas y yo gemí, esa vez fue la que mas sentí, lo sentí tanto que por el placer, el dolor y todo lo demás, clave mis uñas en su espalda arañándolo y eso provocó que el gimiera. Creo que ese fue el mejor momento que tuvimos desde que empezamos. Seguimos toda la noche hasta hicimos cosas nuevas, aunque aquel no fuera el mejor momento. Cada vez él se excitaba más provocando que yo me dejara llevar como si fuera una muñeca. Guille se sentó en medio de la cama y yo sentada encima de él quedando mi pecho contra su cara, con la excitación me mordió un pezón, hizo que gimiera provocando que me mordiera el labio haciéndome sangre, lo fui a besar y saboreó mi sangre, y me besó con mas intensidad, nos dimos la vuelta, quedando él encima y yo agarrándolo con las piernas esta que me las agarró y me puso de lado, me abrazó y agarrándome las tetas seguía, llegamos al momento del agotamiento final, eso provocó que Guille me agarrará con mas fuerza y yo me agarré a las sabanas. Parecía que Guille quería más porque me dio la vuelta dejándome boca abajo se puso encima, agarrándome las manos con fuerza hasta que lo solté y me agarré a la almohada y mordiéndola. Cerré los ojos y Guille se tumbó a mi lado, agarrándome una mano. Me empujó hacia él y abrazados nos fuimos durmiendo poco a poco. No había ni dormido una hora cuando un rayo de sol me despertó, cuando abrí los ojos miré a Guille mirando para mí con una rosa roja en la boca, la cogí con la mía y con la rosa entre los dos le dí un beso. Yo estaba desnuda en la cama pero Guille tenía unas bermudas puestas, sonó el timbre y Guille fue a abrir mientras yo olía la rosa mientras pensaba en lo sucedido esa noche, sentí un golpe en la puerta y pensé que era Guille hasta que de repente entraron en la habitación, Guille agarrado por dos de los secuaces mas fuertes de Alex, grité y me tapé rápidamente. Se escuchaba una risa que se acercaba poco a poco, hasta que pude ver de quien era. Era de Alex que se acercó a Guille dándole un fuerte puñetazo en el estómago, girando—le la cara hacia mí y le dice: —ahora mira bien porque va a ser mía delante de tus narices— Guille puso resistencia pero no pudo, me arrinconé en una esquina pero Alex fue directo hacia mí, me tiró en la cama dejando mi cabeza contra el bordillo, pudiendo mirar a Guille a la cara. Se puso encima de mí y empezó a tocarme, intenté sacarlo de encima varias veces pero no podía. Agarró mis rodillas con fuerza y me abrió las piernas, puso su mano en mi entrepierna y la otra en la boca para que no pudiera gritar, pero le daba igual, quitó su mano de mi boca y me agarró las manos, dejándose entre mis piernas rozando su entrepierna con la mía. No podía parar de llorar, miraba para Guille que cada vez que cruzaba su mirada con la de Alex se resistía y provocaba que le golpearan. Lloraba más y más sentía la lengua de Alex lamiéndome las tetas mientras un dolor me llenaba por dentro. Cerré los ojos con todas mis fuerzas deseando que desapareciera todo. Escuché a Alex diciendo:
— Te lo dije, te lo iba hacer pagar con lo que más te duele, es decir con esta y en ese momento sentí como si algo metálico y frío recorría mi pecho, abrí los ojos y Alex tenía una navaja. Alex no paraba de ver para Guille como reaccionaba a sus provocaciones, así que me cortó un poco encima de mi teta derecha, haciendo que sangrara. Guille no pudo aguantar más y gritó:
—Como la toque su vida va a ser un infierno, me escuchó. ¡¡Te voy a matar!!
En ese momento uno de aquellos tipos le dio un fuerte puñetazo en el estómago, haciendo que cayera al suelo casi inconsciente, aquellos tipos se alejaron dejando a Alex disfrutar del momento o eso decían. No podía más estaba muerta, Alex me estaba violando, la persona a la cual quería estaba tirada en el suelo y no respondía. Cerré los ojos llorando y Alex se cansó de oírme llorar y me pegó diciendo:
— Deja de llorar puta, si esto te gusta.
En ese mismo momento Guille se levantó, gritando:
— ¡No la toque!
Guille fue a por él, que aún estaba encima de mí, lo agarró del cuello ahogándolo con su antebrazo, pero Alex para liberarse, me clavó la navaja en el pecho justo donde había cortado. Guille lo sacó de encima de mí, mientras cogía aire, colocó su mano encima de la herida presionándola mientras que con la otra llamaba a una ambulancia mientras yo perdía el conocimiento.
Después de eso no sé nada.
Al cabo de unos días me desperté, en una habitación de hospital, conectada a una maquina que me permitía respirar, casi sin fuerzas.



Pero tuve fuerzas para escribir las últimas páginas de este diario para que lo tengas solo tú y nadie más. Nunca lo olvides. Te Amo Guille.

Dayla

Esto pasó y está escrito, es como el destino, todo pasa por alguna razón.
Aquel día perdí a la primera persona que amé sinceramente y descubrí que también perdí al hijo que nunca pude tener en mis brazos, esto se lo leo a vos desde la cárcel porque no permití que la vida de mi novia y la de mi hijo fueran a irse de este mundo en vano. Ese niño que jugó con armas lo acabó pagando con fuego.
Después del entierro, fui a su casa y en su misma habitación le abrí fuego con pistola y lo maté. No solucioné nada, pero una cosa sé, que mi corazón no está roto, sigue entero porque ahí guardo a mi hijo y a la mujer que más quiero y tatuado lo tengo.
Ya pasaron dos meses y todos los días me leo esté pequeño diario para recordar todo lo que viví al lado de esta mujer. Pero lo leo para acordarme del amor que aún siento por ella. En estos momentos tengo la navaja la cual le arrebató la vida a mi mujer, ahora la misma navaja me llevará junto ella. Poniéndola en mi cuello, y desangrándome por ella.

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